Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo de aquel sábado era de un azul límpido, con nubes finas y blancas dibujando caminos en alto, como si la propia naturaleza decidiera suavizar el caos de dentro con serenidad por fuera.
Aurora saltaba entre las hojas secas esparcidas por el suelo del parque. A cada paso, reía alto, encantada con los tonos amarillos y anaranjados que caían de los árboles y danzaban en el viento. Isabella caminaba detrás, con una sonrisa tranquila en el rostro. Llevaba el cabello suelto, recogido solo por una presilla discreta en la parte de atrás. El vestido blanco de algodón se balanceaba suavemente alrededor de sus piernas, y sus ojos seguían cada movimiento de la niña como quien vigila un pequeño tesoro.
Era una mañana común. Pero todo, en Isabella, transbordaba del







