La mañana siguiente nació lenta y perezosa en la granja, como si hasta el tiempo hubiera decidido descansar después del intenso y emocionante día del bautismo de Benjamin. El sol invadía el comedor a través de las cortinas de encaje, esparciendo rayos dorados sobre la mesa colocada con todo cuidado. El olor de café fresco, tarta de sésamo aún tibia y pan recién salido del horno se mezclaba con el suave aroma de frutas y leche caliente.
María, siempre atenta, circulaba entre los lugares, sosteni