El calor del agua envolvía los cuerpos como un velo líquido, denso, ahogando al mundo exterior. El sonido de la espuma estallando poco a poco se mezclaba con las respiraciones aceleradas, creando una íntima sinfonía que sólo ellos podían oír. Isabella sentía el corazón martillarse en su pecho, cada latido resonaba en sus oídos como un aviso de que estaba cruzando una línea de la cual no había vuelta atrás.
Lorenzo la miraba con esa intensidad que la dejaba sin aire. Sus ojos azules eran puro fu