Mundo ficciónIniciar sesiónLa pregunta se posó en el cuarto con el peso exacto de una piedra arrojada en un lago tranquilo. El cuerpo de Isabella reaccionó antes que la mente. Sus dedos apretaron los suyos un poco más, la respiración perdió un compás y volvió. Los ojos se iluminaron, no de llanto, sino de miedo, inseguridad, miedo. Isabela tenía miedo de decirle a Lorenzo, que había sido Vereda la causante del accidente. Ten&







