Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde corría mansa por la casa, aquella luz de fin de día escurriendo por las cortinas y dibujando franjas cálidas en el piso del cuarto. Isabella estaba recostada en las almohadas, con un libro abierto en el regazo que se leía poco a poco, entre siestas, risas de Aurora por la casa y el ir y venir de las mujeres de la familia en la cocina. Había olor a pastel de naranja en el aire, y el sonido distante de Dona Flora ense&n







