Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, el sol nacía despacio, y la hacienda comenzaba a despertar en silencio, con el canto lejano de los gallos y el aroma del café recién hecho llegando desde la cocina. En el dormitorio, Isabella se movió suavemente entre las sábanas, sintiendo el calor apacible del cuerpo de Lorenzo aún junto al suyo. Aurora dormía entre ellos, el rostro sereno, el cabello revuelto descans







