Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa de Lorenzo estaba sumergida en un silencio que no era solo ausencia de sonido, sino la presencia asfixiante de todo aquello que no había sido dicho. Un silencio denso, que parecía pesar sobre las paredes, sobre las personas, sobre los corazones que intentaban no hacerse pedazos allí.
En el comedor, la mesa estaba dispuesta con esmero. Marta había cuidado cada detalle







