Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche ya se había adueñado del cielo cuando Giulia salió del despacho, dejando a Lorenzo a solas con sus pensamientos enredados y el corazón pesado. Pero no permaneció allí mucho tiempo. Necesitaba aire. Silencio. Cualquier cosa que lograra calmar la culpa que palpitaba en su pecho.
Recorrió los pasillos oscuros de la mansión como si caminara d







