Mundo ficciónIniciar sesiónNoah llevaba varios minutos observando la ciudad desde el ventanal de su oficina sin realmente verla.
Las calles seguían ahí, el tráfico fluía como siempre y los edificios permanecían inmutables, pero su mente estaba en otro lugar. Pensaba en Denisse, en la llegada inminente de Sam, en Fred, en el anillo que ahora ella llevaba en el dedo… y en esa sensación persistente de que, aunque por fin habían decidido ser felices, alguien no estaba dispuesto a permitirlo.
—Señor Winchester. La voz de su secretario lo sacó de sus pensamientos.
Noah giró lentamente, acomodándose el saco con un gesto automático.
—Dime.
El hombre dudó apenas un segundo, lo suficiente para que Noah supiera que no se trataba de buenas noticias.
—Desde el escándalo… —empezó—. Hemos tenido algunas bajas.
Noah frunció







