Marcus Blackthorne había aprendido a mantener el equilibrio entre dos mundos con la precisión quirúrgica de quien teme que cualquier error lo devuelva a la oscuridad.
Durante el día era el CEO que tomaba decisiones, que hablaba en tono controlado y que no necesitaba levantar la voz para imponer autoridad. Durante la noche era el padre que se dejaba vencer por los brazos de una niña que pedía un cuento más antes de d