Mundo de ficçãoIniciar sessãoEvelyn salió por la puerta principal del edificio con el celular en la mano y el cabello recogido con la precisión de siempre. Venía repasando mentalmente la lista de pendientes del día, satisfecha con la tranquilidad de saber que Marcus, Laila y Melissa estaban estables, felices, avanzando. Para Evelyn, ese pequeño equilibrio doméstico —improbable meses atrás— era casi un regalo.







