Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol comenzaba a bajar, derramando sobre el mar un color que parecía inventado solo para esa tarde. Melissa corría descalza por la arena con un cubo azul que ya había perdido su forma original de castillo. El viento le enredaba el cabello, y su risa —esa risa pura que parecía venir de otro tiempo— llenaba el aire con algo que Marcus había olvidado sentir: paz.
Laila







