Mundo de ficçãoIniciar sessãoClara pasaba las páginas del expediente sin leer una sola palabra. Tenía una mano sobre el vientre —ese vientre todavía plano que había convertido en bandera— y la otra sobre el celular, como si ambos objetos fueran cables que la mantuvieran conectada al control. O a la ilusión de él.
Llevaba horas así. Fingiendo trabajo, fingiendo paz, fingiendo que no qu







