Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche me recibió con un viento tibio que olía a humedad vieja y a pan barato. Subí las escaleras hasta mi cuarto como si cada peldaño fuera una pregunta que no quería contestar. La llave siempre se atora dos veces antes de girar, pero hoy se resistió más, como si la puerta supiera que venía con el pecho abierto y no quisiera dejarme pasar. Cuando por fin entré, el cuarto me pareció m&aacu







