Mundo ficciónIniciar sesiónOscar asiente. Bebe té. Luego, con una pausa como quien pide permiso, pone su mano sobre la mía. No aprieta. Solo deja su calor.
—Yo voy a estar para ti —dice, y siento la intención como un perro que asoma la cabeza a ver si lo dejas subir—. Como quieras. Como necesites.
Su honestidad me golpea en un lugar tierno. Lo miro. Oscar







