Mundo de ficçãoIniciar sessãoMarcus manejó hasta el penthouse sin encender la radio. La ciudad brillaba bajo un cielo naranja, como si el día estuviera ardiendo lento antes de morir. El tráfico, las luces rojas, el murmullo de la calle… todo sonaba lejano, como si él no perteneciera ahí, como si estuviera suspendido entre dos vidas que no sabía cómo sostener.
En el asiento trasero, Melissa







