Melissa no reacciona de inmediato.
Eso es lo primero que Laila nota con el paso de los días.
No hay berrinches, no hay preguntas constantes, no hay regresiones evidentes. Melissa sigue despertándose temprano, sigue pidiendo su cereal de siempre, sigue corrigiendo a los gemelos cuando tiran cosas que “no van ahí”. Desde afuera, parece que la noticia se acomodó sin fricción. Demasiado fácil.
Laila lo percibe en los detalles pequeños. En cómo Melissa se queda mirando el vientre de vez en cuando si