Mundo de ficçãoIniciar sessãoEntraron sin ruido, como si la casa misma hubiera decidido abrirles paso. Evelyn giró la llave con un movimiento tan preciso que apenas se oyó el clic metálico antes de que el pestillo cediera. Laila sostuvo la respiración durante ese segundo eterno en el que todo podía salir mal, en el que un paso en falso, un crujido, una alarma invisible podía delatarlas. Nada ocurrió. El silencio se mantuvo intacto. Un sil







