81

El llanto llegó como un quiebre súbito, cortando el aire que todavía conservaba el calor del abrazo.

Primero fue Aiden. Un quejido agudo, insistente, distinto a los otros. Luego Elian, casi al mismo tiempo, con un llanto más bajo pero continuo, como si algo profundo lo incomodara. Kael se incorporó de inmediato, el cuerpo en tensión, el lobo despertando bajo la piel.

—Eso no está bien —dijo, ya de pie—. No me gusta ese sonido que hacen...

Nyra apareció en la puerta, despeinada, con los ojos gra
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP