Lysandra permanecía junto a la ventana del living, mirando hacia el jardín húmedo. La luna comenzaba a elevarse, pálida, silenciosa, testigo de todo. Siempre la noche sería el punto de encuentro para dos almas que estaban destinadas, pero al mismo tiempo desencontradas por circunstancias del mismo destino.
Sintió a Kael acercarse antes de escucharlo.
El vínculo vibró bajo su piel.
No la tocó enseguida. Se detuvo a un paso de ella, respetando esa distancia mínima que ahora existía entre ambos, u