Mundo ficciónIniciar sesiónEl hospital se alzaba en el corazón del territorio como una fortaleza blanca y silenciosa.
Era enorme. Demasiado grande para la cantidad de gente que se veía entrar y salir.
Lysandra avanzó despacio por el pasillo principal, con la mirada curiosa recorriendo las paredes impecables, el suelo pulido, el aroma limpio que no tenía nada que ver con los hospitales humanos que conocía. No había gritos, ni llantos, ni esa pesadez que solía colarse en el aire.
Kael caminaba a su lado, rígido, con los hombros tensos y la mandíbula apretada.
—Este es el hospital de la manada —dijo—. Atiende a todos, tenemos suerte, hay excelentes profesionales aqui.
Ella asintió, sin saber por qué esa frase le producía un extraño alivio.
Una mujer joven los condujo hasta un consultorio amplio, iluminado por una enorme ventana circular. Apenas entraron, un hombre se levantó detrás del escritorio.
Todos parecian mirar con sorpresa a Kael con algun tipo de respeto especial.
Alto. Elegante. De sonrisa segura y mirada clara.
—Así que tu eres Lysandra supongo —dijo, extendiendo la mano—. Gregory.
El médico.
Era… apuesto. Mucho más de lo que ella esperaba. Su voz era tranquila, profesional, pero cálida. Cuando le sonrió, Lysandra sintió algo parecido a confianza inmediata.
Kael no le estrechó la mano, el doctor hizo mas bien una señal de reverencia
Él se limitó a asentir con un leve gesto de cabeza.
Gregory notó la tensión, pero no pareció afectarle. Su atención volvió enseguida a ella.
—Pasa, por favor. Si te sientes cómoda puede quedarse el Sr. Kael aquí, pero si no podemos quedarnos a solas, te prometo que todo sera según tus limites.
Kael giró la cabeza de golpe.
—Voy a quedarme —dijo, seco.
Lysandra lo miró sorprendida. Luego a Gregory. Después volvió al alfa.
—Está bien, Kael —dijo con suavidad—. Prefiero entrar sola, puedo hacerlo si me tienen paciencia.
El silencio cayó pesado.
Por un segundo, Kael pareció a punto de decir algo… pero se contuvo. Dio un paso atrás, cruzando los brazos con visible molestia.
—Entonces........Te espero afuera.
La puerta se cerró.
Gregory la observó con atención clínica mientras ella se sentaba en la camilla.
—No te preocupes —dijo—. No voy a hacer nada sin avisarte.
Y Lysandra, por primera vez en mucho tiempo, se relajó.
Kael caminaba de un lado a otro del pasillo cuando su teléfono vibró.
—¿Y? —la voz de su beta sonó al instante—. ¿Cómo va todo?
—Estamos en el hospital —respondió Kael—. Con el médico.
Hubo una breve pausa.
—¿Gregory?
Kael frunció el ceño.
—Sí. No me cae bien.
Sebastián soltó una risa breve.
—¿Qué te pasa con Gregory? Es un gran doctor, todos lo dicen. Creo que te molesta que pudo entrar sola, y te enviaron a esperar afuera.
Kael apretó los dientes.
—No me gusta.
—Ajá… —dijo el beta, con tono cargado de comprensión—. Kael, tenés que disimular si no quieres que toda la manada se entere...o talVEZ quieres que se enteren.
El alfa se quedó en silencio.
—¿Es tan obvio? —preguntó al fin.
—Yo me di cuenta —respondió Sebastián—. Y es solo cuestión de tiempo para que los demás también.
Kael no contestó. Colgó la llamada justo cuando la puerta del consultorio se abría.
Lysandra salió primero.
Se la veía cansada, pero tranquila.
Gregory apareció detrás y miró directamente al alfa.
—Necesito hablar con usted un momento.
Kael asintió, tenso.
—Los estudios aún no están listos —explicó el médico—, pero en general está bien. Es una humana sana.
Kael respiró apenas, eso al menos lo tranquilizaba un poco.
—Tiene golpes —continuó Gregory—. Algunos recientes… pero la mayoría son viejos.
Kael cerró el puño, conteniendo una ira que hacia que sus ojos estuvieran mas dorados de lo normal.
—Esta mujer —agregó el médico con seriedad— fue maltratada durante mucho tiempo. Eso no deja marcas solo en el cuerpo.
Kael sostuvo la mirada sin decir una palabra. Su ira era un animal contenido, rugiendo bajo la piel.
Gregory dio un paso atrás.
—Cuando tengamos los resultados, le aviso.
Se despidió con un leve gesto y se fue.
Kael se giró hacia Lysandra.
—Vámonos.
Mientras caminaban hacia la salida, ella miró alrededor otra vez.
—Es raro… —murmuró—. No veo a nadie internado.
Kael la observó de reojo.
—Somos una comunidad fuerte —dijo—. De salud… y de espíritu.
Ella levantó la vista hacia él.
—¿Estás enojado?...¿hice algo mal ?
—No
—Simplemente me parecio que podia entrar sola y que....
—Ocupate de Nyra creo que tiene algunos problemas en la escuela, no me lo dice pero yo...lo presiento...podrias encargarte de eso?
—Claro que si..si







