La habitación secreta estaba oculta tras una pared falsa de la mansión del alfa. No era tan grande, pero sí sólida, antigua, pensada para resistir asedios y traiciones. La piedra desnuda transmitía una calma extraña, casi sagrada. Allí dentro estaban Lysandra, Sara y Nyra, acompañadas por una loba de la Manada de Hierro, una de las guerreras más feroces, silenciosa como una sombra, apoyada cerca de la puerta. El alfa confiaba en ella, en la seguridad de mantenerlas en excelente estado hasta que