Hacía varios días el santuario permanecía más errático que lo normal... Si bien la paz encontraba lugar allí, había días que eran más de revelación que otra cosa.
La noche había caído espesa sobre el Santuario, y con ella, el peso de la visión.
Moirah, líder del círculo, no había dormido. La imagen seguía ardiendo detrás de sus ojos: fuego, gritos, armas humanas atravesando la oscuridad, y la Manada de Hierro rodeada por sangre y caos. No era una posibilidad. Era una advertencia. Era seguro que