ADRIAN
—Adrián —jadea Bianca—, se te hará tarde.
No contesto. Le devoro la boca como única respuesta.
Soy el jefe. Llego a la hora que se me da la gana… y más aún si estoy haciendo algo que disfruto tanto.
Mi móvil vibra sin parar. A regañadientes me incorporo. Justo hoy, el único día que decido llegar tarde, ya hay dramas.
—¿Problemas? —pregunta.
—Lo mismo de siempre —respondo.
—En ese caso —dice poniéndose de pie—, no te haré perder más tiempo.
Su cuerpo desnudo vuelve a encenderme. Toma su r