A la mañana siguiente, Marina se despertaba para comenzar su día; al verificar la hora en su móvil, se percató de que tenía un mensaje de Efraín.
—“¡Hola hermosa! Espero que te encuentres mucho más descansada el día de hoy. Recuerda tomar tus medicamentos y no olvides que nos vemos hoy.”
Marina, al ver aquel mensaje, sintió una punzada en la panza; apenas comenzaba el día y su vida ya recibía la primera embestida. Era claro que no se trataba de nada malo, pero se sentía como cuando tenía 16 añ