Adelina y Patrik, al salir de casa de Marina, subieron al auto y no dijeron nada. Lina regresó a su estado normal, se quedó callada todo el camino e incluso se quedó dormida, al menos hasta que sintió que el auto se detuvo.
—¿Adelina? Despierta, ya llegamos a casa…
Adelina comenzó a despertar; aquella frase sonaba rara. Esa no era su casa; llevaba casi una semana viviendo en casa de Patrik y no era que fuese desagradecida, era que, por obvias razones, esa casa le era totalmente ajena.
—¿Casa? E