Mientras Marina y Ofelia finalmente iban a la cama, Esteban miraba a su hija dormir; él en ningún momento se hubiera imaginado el giro que habían dado las cosas.
Delante de Marina se mostraba seguro e imponente, pero en realidad, el hombre estaba lleno de pánico. En ningún momento se había visto divorciado y cuidando de una de sus hijas; aquella situación sentía que se podía salir de sus manos.
El hombre había aceptado que Renata se fuera con él, aun a sabiendas de que no estaba preparado para