Marina miro al hombre que estaba hablando, no podía creer que estuviera dando por sentado que aquello podría ser real, pero era verdad, él era Esteban Montemayor, era hijo de una familia adinerada y ella, ella no era nadie y no tenía nada.
Ya no queriendo discutir más, simplemente decidió no hablar hasta llegar a casa, cuando lo hizo, se sorprendió, pues Renata ya los esperaba fuera de la casa con varias maletas de equipaje y no estaba sola, Eugenia, la madre de Marina y Paulina su hermana mayor