Marina sintió una fuerte punzada en el pecho, todo le daba vueltas, ¿En dónde debía tener la puta cabeza este hombre? ¿Cómo podía pretender que ella dejaría que se llevaran a su hija así de fácil?
Aquella mujer estaba por responder cuando el doctor Velez apareció en la habitación.
—¡Buenos días! ¿Cómo está mi paciente favorita? -dijo el hombre calmadamente.
—Doctor Velez, mi esposa insiste en que ya quiere irse. -se adelantó Esteban ante cualquier mala reacción de su exmujer.
—Doctor Velez, hay