Tras pasar a poner en su lugar a su madre y hermana mayor, Marina subió a su habitación y se acostó a llorar. Este día estaba resultando demasiado largo y doloroso; incluso podría decir que más, comparado con el día que se divorció.
—¿Mami? ¿Mami? ¿Estás bien? —dijo Diana entrando a hurtadillas a la habitación de su madre.
—¡Cariño! —Marina limpió rápidamente sus lágrimas. —¿Sucede algo?
—Ya no llores, no me gusta verte llorar, Renata va a volver a casa, es solo que ayer se asustó mucho y dijo q