Efraín se percató de cómo Marina se molestó ante su negativa a responder la pregunta que había hecho. Luego de eso, la joven mujer comenzó a caminar hacia dentro del hotel, el hombre suspiró con resignación, no tenía que ser muy listo para darse cuenta de que estaba realmente furiosa.
—¡Marina! Por favor, espérame… —murmuró al darse cuenta de que ella se iba.
—Tu silencio me dijo todo, ya no necesitas decir más… —replicó Marina, caminando torpemente.
Efraín frunció el ceño, no con molestia, sino