Lina sentía cómo el agua caliente poco a poco iba relajando su cuerpo adolorido; el baño olía a rosas, el vapor provocaba que deseara dormir, pero ¿Cómo lo iba a hacer? Sí, detrás de ella se encontraba Patrik, quien tallaba su cuerpo con una esponja con tanta delicadeza que estaba provocando estragos en su mente.
—¿Ya te sientes mejor?
—Sí, un poco… Creo que tenías razón: un baño mejoraría mi estado de ánimo.
Patrik sonrió; ella giró el rostro para verlo mejor y sonrió un poco.
—Ese es el rostro