Luego de aquella larga plática en la bañera, Lina y Patrik finalmente salieron de ahí y, por esa noche, ambos entraron a la cama; no hubo sexo, solo una pareja que durmió abrazada y en calma.
Patrik atrajo el cuerpo de Lina con ambos brazos; ella solo sintió ese cálido y a la vez fuerte abrazo que él le estaba ofreciendo.
—Descansa, mañana será otro día. ¿Está bien?
Lina apenas pudo mantener los ojos abiertos; el sube y baja del pecho de Patrik al respirar la hizo relajarse y sentir que nada mal