A la mañana siguiente, Marina se levantó con un terrible dolor de cabeza y cuerpo; el día anterior había estado tan estresada que su cuerpo se tensó al grado de hoy doler como si se tratase de un resfriado. Aun con ello, sabía muy bien que había cosas que no podía postergar.
Tan pronto dejó la cama, tomó un baño y ahí pensó en qué era lo mejor que podía hacer para solucionar el gran problema que tenía. Aquello la llevó a la casa nueva y ahí fue donde tomó la decisión.
Con la mente más clara y el