Capítulo 210: No era una niña inocente.
Marina, al llegar a su habitación, sin pensarlo dos veces, se recuesta, abraza su almohada y se pone a llorar; este tipo de situaciones ya las había vivido hace muchos, pero muchos años.
Jamás en su vida pensó que le tocaría vivir esta situación una vez más. Los recuerdos de su infancia iban y venían en cascada; ella se veía reflejada en Diana, Renata era como si fuese Paulina.
Ofelia, por su lado, aún cansada, les lleva un vaso de leche y galletas a ambas niñas; primero pasa con Diana, quien, a