Rápidamente había pasado una semana y Marina seguía en terapia intensiva; muchas de sus heridas eran internas y no podían ser operadas, por lo que solo restaba esperar a que el cuerpo de la joven mujer mejorara y ella reaccionara.
Dante Montemayor había tratado por todos los medios que la noticia del accidente de su nuera no se volviera la comidilla de todos, pero había resultado imposible. Aquello había sido tan caótico que no se pudo ocultar; para fortuna de la familia, el conductor del auto