A la mañana siguiente, Marina se levantó más descansada y lista para preparar a Diana para el colegio.
Su pequeña Diana, de las dos hijas que la vida le había dado, ella era la que le hacía la vida más sencilla y no es que fuese su preferida. De hecho, en ocasiones sentía que la desplazaba por atender los caprichos de su Renata, que apenas en los dos días sin ella se percataba de que todo fluía de manera rápida y espontánea.
Diana le recordaba mucho a ella cuando era niña, pues desafortunadament