Elena
El dolor explotó en su cráneo como una bomba detonando.
La cabeza de Elena golpeó el duro suelo del baño con un crujido nauseabundo que resonó contra las baldosas, y esta vez el grito se le escapó antes de que pudiera detenerlo.
—¡Ahhh—!
Su voz reverberó una vez por la casa vacía y luego murió.
Nadie respondió.
La casa permaneció cruelmente silenciosa, indiferente a su sufrimiento.
Su cuerpo yacía torcido sobre las frías baldosas, la visión borrosa mientras las lágrimas se acumulaban en s