Elena
Las palabras en ese papel se quedaron conmigo mucho después de doblarlo con cuidado y guardarlo bajo llave en mi cajón con manos temblorosas.
No se lo conté a nadie.
Ni a Leah. Ni a seguridad. Ni siquiera al investigador privado que estaba arriesgando tanto para ayudarme. En el momento en que pensé en decírselo a alguien, en compartir esa carga, un miedo frío me recorrió la espalda como hielo formándose sobre la piel. Quienquiera que hubiera enviado ese mensaje quería asustarme —y lo logr