Elena
Elena despertó con una inhalación brusca.
Sus ojos se abrieron de golpe, ajustándose a la luz fluorescente y cruda. Su corazón latía tan fuerte que ahogaba el pitido constante del monitor junto a su cama. Por una fracción de segundo, no supo dónde estaba, el pánico inundando su sistema. Luego las paredes blancas, el olor penetrante a desinfectante en sus fosas nasales y el dolor sordo en la cabeza le recordaron.
Hospital.
A salvo. Por ahora.
Se movió ligeramente, intentando encontrar una