Elena
Abrí los ojos lentamente, las lágrimas todavía aferradas a mis pestañas, empañando mi visión. Mi pecho subía y bajaba de forma irregular, cada respiración temblorosa e insuficiente. Mi corazón latía tan fuerte que dolía, cada golpe doloroso contra mis costillas, como si algo intentara escapar.
Giré la cabeza y miré a Lucien.
Él ya se estaba quitando el cinturón con movimientos casuales, sin prisa.
Había una risa en su rostro.
No era alivio por haber frenado a tiempo. No era preocupación p