Elena
Mi corazón ya latía con fuerza antes siquiera de colgar la llamada.
En el momento en que mi investigador privado mencionó a Sharon Grey, algo dentro de mí se apretó dolorosamente. La anticipación y el temor se enredaron en mi pecho como alambre de púas, dificultando la respiración, haciendo que cada inhalación pareciera insuficiente. Tenía un presentimiento terrible —de esos profundos, instintivos, que se alojan en las entrañas— uno que me decía que lo que estaba a punto de escuchar cambi