66.
A la mañana siguiente no desperté con paz.
Desperté con sueño, rabia vieja y una pregunta dando vueltas como mosca fastidiosa:
Si Damián había dicho que iba a elegir a su hijo, ¿qué significaba eso cuando saliera el sol?
Porque una cosa era plantarse frente a Renata en una sala enorme, con la sangre caliente y la dignidad recién afilada.
Otra muy distinta era sostenerlo al día siguiente.
Cuando ya no había frases fuertes.
Cuando ya no estaba la villana enfrente.
Cuando tocaba hacer algo.
Yo ya