67.
Después de tantas cajas, audios, amenazas, comunicados y señoras con complejo de reina malvada, mi hijo decidió que el asunto más urgente del mundo era que Damián aprendiera a preparar una merienda decente.
No salvar el apellido.
No hundir a Renata.
No revisar otro papel viejo.
No.
Merienda.
Pan, queso crema y jugo.
Eso era lo importante.
Y, honestamente, me pareció la mejor decisión que alguien había tomado en semanas.
—Papá acompañante, hoy tienes prueba —anunció Mateo, de pie en la sala, con