75.
Esa noche empezó demasiado normal.
Y yo ya debería saber que cuando una noche empieza así, la vida está preparando algo detrás de la cortina.
Mateo se durmió temprano, cosa rarísima, porque normalmente hacía resistencia como si dormir fuera una injusticia internacional. Se puso la pijama de dinosaurios, acomodó a Bruno en la almohada, le dio instrucciones a Verdadero para vigilar la puerta y se dejó tapar sin negociar agua, cuento extra, abrazo doble ni “mamá, una pregunta chiquita” que termina