62.
Renata podía mentir sobre mí, comprar a Mariana y disfrazarse de abuela herida, pero acababa de cometer un error.
Tocar a Sofía.
Miré la foto en la pantalla del celular.
Sofía, cinco años más joven, entrando al edificio donde yo vivía cuando estaba embarazada. Llevaba una bolsa en una mano y el cabello recogido como lo usaba cuando no tenía tiempo ni para peinarse, que básicamente era siempre.
La imagen estaba tomada desde lejos.
Desde un carro.
Desde una esquina.
Desde la cobardía.
Sentí rabia