63.

Damián dijo que el hombre del video había trabajado para su madre y a mí se me acabaron las ganas de respirar bonito.

Respirar bonito era para gente que no acababa de descubrir que la habían vigilado embarazada.

Yo no estaba en ese club.

Miré el celular de Sofía otra vez. El video estaba pausado justo en la cara borrosa del hombre. La imagen era mala, movida y con media bolsa de pan atravesada, pero suficiente para que Damián se quedara blanco de rabia.

—¿Quién es? —pregunté.

Damián no contestó
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