35.
Hay verdades que llegan como una segunda herida, porque una entiende que no solo sufrió: también fue dirigida hacia el sufrimiento.
Después de escuchar a Héctor decir que le habían ordenado entregar solo un fragmento de las cámaras, me quedé con una sensación rara en el cuerpo. No era exactamente rabia. Tampoco tristeza. Era algo más pesado, más difícil de nombrar. Como si alguien hubiera entrado a mi memoria y hubiera movido los muebles de lugar.
Durante años yo había recordado esa foto como u