Cinco años. Cinco estaciones que habían pasado como páginas de un libro que no terminaba de cerrarse.
Ana caminó sobre el mármol pulido del resort en República Dominicana —el sol filtrándose entre las palmeras, el aire cálido pegándose a su piel como un recuerdo persistente— mientras los gemelos correteaban a su lado, absortos en la euforia de lo desconocido.
—¡Mamá, mira! —Chiara lanzó la exclamación al aire como si esperara que el viento la llevara aún más lejos.
Bernardo, más pausado, se det