Aidan ni siquiera se había despedido de mí.
Creo que el baile había sido nuestra despedida.
En la mañana desayuné junto a Isakar quien parecía preocupado por algo pero no quise inmiscuirme en sus cosas para que no fuera a llamarme metiche.
Pero comenzaba a extrañar al lobo secuestrador.
—¿Cuándo volverá Aidan? —le pregunté de repente a Isakar quien arqueó una ceja en mi dirección al igual que Aidan.
En definitiva deben ser padre e hijo.
Tienen hasta los mismos gestos.
—¿Te importa?
—Solo quería